Evita el dolor articular

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EVITA EL DOLOR ARTICULAR

La práctica de actividad física nos aporta una lista innumerable de beneficios para la salud, pero eso no nos exime de todos los riesgos asociados al deporte. Todos conocemos quien se ha lesionado alguna vez fruto de un mal movimiento, por causa de la intensidad de entrenamientos y competiciones o bien por un accidente que haya tenido lugar mientras practicaba ejercicio. Pues bien, aunque muchas veces pensemos que no, en muchos de los casos nosotros mismos somos responsables de la lesión. Unas veces por no haber tomado las medidas adecuadas antes o durante el ejercicio…y otras por no actuar correctamente una vez aparecen indicios de una lesión o dolencia.


¿Entrenar o descansar frente a una dolencia?

En primer lugar debemos ponernos en manos de un especialista para que nos haga una valoración, pero sin olvidarnos que quien nos sostiene en nuestro día a día es el aparato locomotor (sistema osteoarticular, es decir, huesos-ligamentos-articulaciones, y sistema muscular, formado por musculatura y ligamentos). Por ello, no siempre una lesión o principio de ésta debe ir acompañada de reposo absoluto. El ejercicio, con intensidad y ejercicios adaptados adecuadamente, nos ayudará a mantener nuestro aparato locomotor activo y preparado para afrontar nuestra actividad diaria. Es necesario que tanto el sistema osteoarticular como el muscular se encuentren en las mejores condiciones posibles para evitar que una dolencia empeore o bien que derive en una definitiva lesión o patología crónica.

No obstante existirán casos en los que el reposo absoluto será la prescripción a seguir para recuperarse de la lesión y del dolor.

A continuación nos centraremos en aquel dolor articular que, lejos de comenzar como “lesión”, puede llegar a derivar en ella y a alejarnos de nuestros entrenamientos y competiciones si no tomamos medidas a tiempo. Analicemos pues, las posibles consecuencias y cómo vamos a tratarlo.

(NOTA: la supervisión de un especialista debe ser el primer paso frente a cualquier dolencia para posteriormente tomar las medidas oportunas que nos ayuden a recuperar la condición física y a combatir ese dolor)


El dolor y sus consecuencias

Existen múltiples causas que pueden ocasionar lesiones y dolores articulares en el deportista. Muy habitualmente, relacionadas con malas praxis en entrenamientos o competiciones. Independientemente de su origen, la cuestión principal es que nos impedirán desarrollar nuestra actividad diaria así como deportiva de forma normal y esto tendrá sus consecuencias:

  • Nuevos dolores: cuando tenemos cierto dolor articular en una zona del cuerpo, nosotros mismos tenemos tendencia a adquirir posturas que minimizan esa sensación de dolor ocasionando un desequilibrio sobre nuestro sistema locomotor que repercutirá negativamente en él (por ejemplo, con nuevos dolores en otras partes del cuerpo).
  • Bajo estado de ánimo: cuando cierto dolor nos impide desarrollar nuestra actividad diaria y deportiva de forma normal, acaba repercutiendo negativamente sobre nuestro estado emocional. Ya sabemos el efecto beneficioso que tiene el deporte segregando endorfinas, conocidas como hormonas de felicidad por la sensación de bienestar que generan en el individuo. Es por este motivo que en el momento en el que disminuyamos nuestra actividad deportiva se verá afectado el estado anímico.
  • Pérdida masa muscular: la imposibilidad de realizar la actividad física habitual ocasionará una pérdida de “tonificación muscular” que repercutirá negativamente en nuestro aparato locomotor. En el momento en el que nuestra musculatura se debilita, pueden aparecer otras dolencias en aquellos puntos débiles que la fortaleza de nuestro aparato locomotor se encargaba de proteger.
  • Incremento % de grasa: la disminución de actividad física podrá generarnos un incremento del % de grasa si no ajustamos nuestras necesidades nutricionales al nuevo gasto calórico.
  • Pérdida progresión deportiva: en el momento en el que debemos reducir nuestra actividad e intensidad, el metabolismo se adaptará a este cambio y retrocederemos en nuestras marcas.

Por éstos y por otros tantos motivos más, tomar determinadas medidas nos ayudará a minimizar el dolor y a recuperar nuestro estado de forma, nuestro ánimo y nuestros hábitos deportivos.

Una vez conocidas algunas de las consecuencias de no “cuidar” el dolor articular, veamos cómo afrontar su tratamiento para minimizarlo y así poder continuar con nuestra actividad.


Cómo combatir el dolor articular. Prevención de lesiones

Hemos mencionado ya anteriormente que lejos de analizar “lesiones”, vamos a centrarnos en aprender nuevos hábitos que nos ayuden a reducir el dolor articular. En algunos casos puede ser que tengamos constancia de una lesión y en otros simplemente sean molestias fruto del ejercicio desarrollado. Veamos algunos consejos:

    • Hidratación: el cartílago articular está formado en un 60 - 75% por agua. Por este motivo mantener unos buenos hábitos de hidratación resultará esencial si no queremos debilitarlo.
    • Estiramientos: realizar estiramientos de forma adecuada sobre los grupos musculares que rodean las articulaciones que presentan dolor, reducirá parte de las tensiones acumuladas sobre el sistema osteoarticular.
    • Tonificación muscular: activar y reforzar los grupos musculares que rodean la articulación afectada es fundamental para que el sistema muscular soporte las tensiones y desgaste de la actividad diaria en lugar de hacerlo la articulación.

  • Ingesta proteica: una adecuada ingesta proteica nos ayudará a activar la síntesis de proteínas musculares tras el ejercicio y optimizará la recuperación muscular, lo que a su vez implicará que los grupos musculares estarán reforzados y reducirán la carga que deba soportar la articulación.
  • Activación circulatoria: favorecer la circulación en la zona que queremos tratar nos ayudará a mejorar la llegada de nutrientes y, por tanto, a restaurar el desgaste ocasionado. Además del ejercicio físico (de bajo impacto y baja intensidad obviamente en el caso de existir una dolencia), podemos emplear otras técnicas como la electroestimulación y el masaje.
  • Ingredientes naturales antiinflamatorios: existen en el mercado distintos ingredientes naturales (cúrcuma, harpagofito, broswellia…) con propiedades antiinflamatorias que se incluyen en el listado de ingredientes de complementos y cremas. En ambos casos serán una ayuda para reducir esa inflamación de forma localizada y evitar el dolor.
  • Cremas articulares “frías”: la aplicación de cremas frías sobre la zona dolorida nos ayudará a aliviar el dolor y, al mismo tiempo, proporcionarán ingredientes de forma localizada sobre la zona que deseamos tratar. Es importante conocer los ingredientes de la misma y asegurarnos que nos aportarán algún beneficio.
  • Otros ingredientes: Condroitín sufato, glucosamina, MSM, ácido hialurónico… existe un sinfín de ingredientes que han mostrado en distintos estudios los beneficios que nos aportan a nivel articular.

Estas son sólo algunas bases para comenzar el tratamiento de dolores articulares que nos ayudarán a:

  • Prevenir lesiones
  • Reducir inflamación articular
  • Nutrir e Hidratar articulaciones
  • Mantener nuestra condición física

¡No olvides que prevenir siempre será mejor que curar!

“Feeling Better Is Possible”

Etiqueta articulaciones

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